30 Sep Recomendaciones para usar el irrigador dental
Reduce la placa y el sangrado de encías, combate la halitosis, previene la formación de sarro y nos aporta una agradable sensación de frescor. Los beneficios del irrigador dental son ampliamente conocidos como complemento del cepillado. No obstante, son muchas las veces que nuestros pacientes acuden a Clínica Dental La Chicuela con dudas sobre su uso.
Por ello, nos hemos propuesto elaborar esta breve guía sobre el empleo del irrigador. Con ella, podrás disfrutar sin límite de todas las ventajas que ofrece el hecho de añadir este complemento a tu cepillado diario.
Quién puede usar un irrigador dental
La gran noticia es que cualquier persona puede disfrutar de sus beneficios, incluso los niños. De manera particular, aquellos pacientes con ortodoncia de brackets, con implantes dentales o con gingivitis o periodontitis recurrente es interesante que opten por complementar el cepillado con un irrigador bucal para obtener mejores resultados.
Con qué frecuencia se puede emplear
Este complemento puede ser empleado con cada cepillado dental, eso sí: no te excedas de los 5 minutos de uso cada vez. Antes de volver a usarlo, asegúrate de que ha pasado al menos un intervalo de dos horas.
¿Puedo compartir mi irrigador dental?
Sí. El irrigador consta de una estructura fija sobre la que pueden colocarse distintas boquillas. Por lo que un solo hidropulsor es suficiente para toda la familia siempre que cada miembro emplee su propia boquilla. De este modo se mantendrá la higiene y asepsia necesaria para su uso.
¿Puedo emplear el irrigador bucal con enjuague?
Puedes hacerlo, pero realmente no es necesario, ya que para obtener buenos resultados en lo que a higiene oral se refiere es suficiente con que emplees tan solo agua del grifo. Y es que la acción principal del irrigador radica en la presión del chorro de agua dirigido al interior de la cavidad oral. ¿Todavía tienes dudas? Pide cita con tu dentista en Cáceres. En Clínica Dental La Chicuela estaremos encantados de ayudarte.


